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Blog de Emebol

La fuerza del número Hace mas de un año

Muchas cosas se han conseguido a fuerza de caprichosas actitudes.  La expresión "somos la mayoría" la he escuchado muchas veces e inmediatamente colijo que se apela a la fuerza porque no hay suficientes argumentos de razón.

Los dirigentes de los transportistas de La Paz han anunciado que 50 mil de sus asociados estarán a mediodía en la Plaza de San Francisco para mostrar su fuerza y, de esta manera, presionar al Alcalde para que eleve las tarifas congeladas hace mucho tiempo.

Tienen razón los transportistas cuando señalan que la mayoría de los productos han subido de precio, mientras el costo de los pasajes se mantiene. Tienen razón cuando apuntan que el tema lleva mucho y tiempo y la espera los ha exasperado.

El precio de los pasajes de los buses en el radio urbano se mantienen en un boliviano y raya lo injusto, los pasajes de los minibuses se quedaron en Bs 1.50, aunque habrá que recordar que la mayoría termina su recorrido en la plaza Pérez Velasco, desde donde empiezan otro recorrido. A ese truco le han llamado "trameo", por lo tanto ya han subido unilateralmente sus tarifas.

Los trufis que cobrarabn 1.80 subieron unilateralmente a Bs 2 y los de Bs. 2.50 a Bs 3; por lo tanto a la hora de negociar habrá que partir de la tarifa antigua y no de la que subieron.

Y acá viene el pero; los taxistas y radiotaxistas han colocado las tarifas que les viene en gana; fijan el precio que quieren, eligen la ruta que les conviene y cuando alguien les consulta un viaje, parten raudamente sin decir nada, en un acto que raya la malcrianza y descortesía.

Para colmo de males, en afán de superar este impases el Alcalde se aplazó en aritmética simple al intentar cobrar por zonas, encareciendo aún más los pasajes, aunque nunca se disculpó. Es evidente que se hizo un crucigrama de tarifas que terminó enredándolo más cada vez que intentaba explicar.

Solución a corto plazo no existe, aunque los que no elevaron sus tarifas hace años merecen cierto reconocimiento, pero, en lugar de tanta alharaca, bien haría el burgomaestre trayendo 200 buses para salir en defensa del usuario.

Estos buses deberían salir de la Perez Velasco a los cuatro puntos cardinales, evitando parar en las primeras 10 cuadras evitando así el congestionamientoen el centro. Ejemplo, el que va de la Pérez Veleasco a Sopocachi tendría su mprimera parada en la calle Crespo esquina Landaeta y luego podría parar cada dos cuadras. El que va a Miraflores pararía por primera vez en Las Velas, y así sucesivamente

Por otro lado, los ciudadanos deberíamos acostumbrarnos a caminar un poco y llegar a determinados puntos para ir a pie cuatro o cinco cuadras hasta nuestros puntos de trabajo o cita.

Por algo hay que empezar, porque el tráfico en el centro es insostenible, las protestas en el corazón paceño irritan al más paciente, y los problemas no hay que desviarlos al futuro.

Ernesto Murillo Estrada




Datos errados del clásico Hace mas de un año

A fuerza de repetir, lo erróneo se hace cierto, por ejemplo decir que este domingo se juega el clásico 189 de la historia del fútbol boliviano.

El clásico de este fin de semana es el 189 de la historia de la Liga que se fundó en 1977, pero hay que sumarle 67 clásicos oficiales desde 1950, cuando se inició el fútbol profesional y, más o menos 27 en la época amateur que va desde 1930 a 1950 (si es que vale ese dato referencial), para decir que este fin de semana se juega el clásico 283 de la historia del fútbol.

Níngún otro partido entre dos equipos tienen un historial tan largo como éste, que compite con el Cerro Porteño - Olimpia; Alianza Lima - Universitario; Universidad de Chile - Colo Colo, Nacional - Peñarol o el Boca River de otras latitudes.

¿Por qué no se tiene la fecha exacta de clásicos? Porque no se conoce cuando empezó a llamrse clásico. Este partido entre The Strongest y Bolívar era uno más de la crónica en 1929 cuando jugaban cinco equipos: Universitario, The Strongest, Bolívar, Nimbles SA y Vanguardia.

Más o menos hacia 1932 empieza a hablarse del clásico entre los celestes y atigrados. De hecho, en 1930, cuando se inauguró el estadio Hernando Siles jugaron los equipos mas importantes de ese momento: Universitario y The Strongest.

En 1936, cuando concluyó la contienda del Chaco y se quería volver a los estadios, se jugó un partido muy esperado como clásico, organizado por el Círculo de Periodistas deportivos: The Strongest - Bolívar, de manera que ya para entonces no había duda, que era el partido más importante del fútbol nacional.

Como hoy en día se llama clasico a todo lo que a uno le guste, de manera que es clásico Mozart, Beethoven o cualquier grupo de cumbia villera, aparecieron muchos clásicos y hay el clásico del norte, este, oeste; el clásico chico, el clásico mediano y el clásico grande.

Si hasta 1970 había en La Paz hinchas de Municipal, Chaco, Litoral, Unión Maestranza, Universitario y 31 de Octubre; más mo menos a partir de ese año el cariño se fue polarizando hacia los dos equipos grandes y hoy no hay tercera opción, salvo que nuestros niños prefieran al Barcelona, Manchester o River Plate, como dicen la mayoría de nuestros periodistas predicando su imparcialidad.

El cariño por la camiseta se hereda, aunque no del todo y por eso en algunos hogares la pàrcialidad está dividida. Me ocurre en casa.

Por eso se me llena el alma; me pongo nervioso como un niño, cada vez que se juega el clásico, aunque los dos equipos anden en este momento de capa caída, como lo está el fútbol nacional, pero ese es tema de otro análisis, como pertenece a otro tema el precio de los boletos, porque si fuera por calidad del espectáculo, muchos cásicos deberían haberse jugado con entrada gratuita...
Ernesto Murillo Estrada


Atrapados, sin defensa Hace mas de un año

En la selva del fútbol ganan los grandes porque se comen a los pequeños; éstos compiten en desigualdad de condiciones porque a la hora de intentar sacar la cabeza, intereses mayores terminan por sacarlos del circuito en la primera ronda.

En la mayoría de los casos es por falta de competitividad y talento, pero algunas veces porque a algunos se les ocurre dejarnos fuera; esos algunos son los árbitros, dirigentes e intereses.

De hechos particulares no se sacan conclusiones generales, esa es una regla lógica que la respeto; pero, en los dos últimos partidos de equipos bolivianos pasó algo parecido: "los árbitros nos tiraron a matar".

A Real Potosí le cobraron frente a Universidad de Chile un penal inexistente e ignoraron una jugada de penal evidente; es cierto que esas jugadas no influyeron en el resultado final.

Si influyeron en el resultado final las decisiones del juez uruguayo que dirigio The Strongest - Nacional este miércoles. Y no voy a referirme al gol que se le anuló bien al local y tampoco al penal, clarísimo y que no se cobró, sino a la actitud del juez, solapada, cínica y perjudicial.

Desde el minuto inicial interrumpió las acciones para dar respiro a los paraguayos, cada vez que The Strongest intentaba reanudar la jugada ordenaba repetirla porque el balón estaba 10 centímetros más allá o por un supuesto balón en movimiento; frenaba los ataques del local porque los paraguayos se echaban en el terreno como naipes y se reincorporaban tan pronto salían por segundos del terreno. Cobraba a favor del local faltas que estaban en campo atigrado, casi nunca en zona rival. Si se ve el video dos o tres veces se podrá anotar al menos 30 de estos errores, suficientes como para poner los pelos de punta al más tranquilo o irritar al más sumiso, por ello el reclamo de los jugadores al final del partido.

Un arbitro de esa calaña, por el bien y ecuanimidad de este deporte no debería dirigir más, porque su accionar entró en el campo de la sospecha. También en el fútbol nacional vi decenas de partidos sospechosos (el último Orient - La Paz FC en La Paz)

Estoy convencido de que los dirigentes de The Strongest no van a reclamar, de pronto porque muchos deciden vivir con la cabeza gacha, pero algún directivo boliviano tiene que alzar la voz, porque estas actitudes injustas las vemos cuando juega nuestra selección o nuestros equipos y no se debe competir en desigualdad de condiciones.

Me convencí que en los 27 años que estuvo en la Confederación, el tal Romer Osuna, aparte de llenarse los bolsillos, salir de pobre y viajar a costillas del fútbol no hizo nada por nuestro maltrecho fútbol, menos mal que ya está fuera.  El que está ahora en su lugar, me refiero a Carlos Chávez, ojalá haga algo para que las competencias sean más justas, para que "no nos tiren a matar", para que no nos hagan cada vez más débiles.

No se discuten los resultados, pero sí las actitudes, porque lo que le ocurrió a The Strongest ya no debe ocurrirle a otros equipos bolivianos. Para empezar hay que abrir la boca y no callarse, se debe reclamar y no vivir de rodillas.
Ernesto Murillo Estrada


El país que heredé Hace mas de un año

Esta mañana asomé la cabeza por mi ventana para arreglar mi bandera y constaté que era la única en la calle en la que vivo. Los tiempos cambian y otros entran en la cancha pidiendo la titularidad.

Nuestros hijos abrevian el tiempo de la lectura y prefieren la red internet a los libros, tienen otros símbolos, su lenguaje está lleno de apócopes y quieren soluciones de inmediato.

En este 6 de agosto me doy cuenta de que hay que pensar mirando el presente, no detenerse en el retrovisor de la vida y apuntar a mejores días. Me gustó la expresión de Morales quien dijo "no pienso en las elecciones sino en las futuras generaciones"; así debería ser, pero, generalmente, el discurso no apuntala a los hechos, porque luego veré mañana a cientos de jóvenes buscando una fuente de trabajo, un lugar que compense sus horas de estudio y ser valorados según sus capacidades. No quisiera escuchar la frase: "te irá mejor afuera, que te vaya bien hijo".

Lo escuché de niño a Víctor Paz en uno de sus tantos discursos del 6 de agosto, me emocioné y luego me decepcioné con sus acciones y la forma como eliminaba a los que quería colocarse a la par de él. También fue grandilocuente Barrientos, los militares que le siguieron en la silla presidencial y los demócratas que lanzaron bellos discursos, pero el país pareció detenerse en el pasado porqwue " del dicho al hecho hay mucho trecho".

Hoy está de moda ser izquierdista, aunque como dicen mis amigos "son izquierdistas de caviar", puro discurso y cero servicio.

Al final de cuentas uno quisiera calidad de vida, meritocracia, igualdad de oportunidades, pero esas expresiones tienen mucho del utopismo de Platón, que en realidad es más verdad que la utopía material en la que estamos inmersos.

También los jóvenes quisieran comunicadores veraces, confiables, gente que no esté prendada por el poder que les da una fuente de trabajo y les coloca una venda en los ojos; ni ver satánicas todas las acciones del Gobierno en función. Muy difícil, porque somos hijos del tiempo.

Como los valores no son pasajeros y constituyen factores de formación de las comunidades quisiera que ayer hoy y mañana muchas banderas en las casas, que no se sienta vergüenza de ser boliviano, que se vea el bien común antes que el personal, que no se piense tanto en los gobernantes, porque estos son pasajeros; porque los que quedan en la memoria son los que han hecho algo por este país sin esperar recompensa, esos son eternos.

Ernesto Murillo Estrada




Credibilidad y errores Hace mas de un año

"Errare humanum est" dicen los latinos y no hay hombre que escape de esta sentencia, incluido el presidente del INE y también el Presidente de la República,  por lo que no habría que levantar tanto polvo al respecto.

El problema radica en qué se equivoca uno y por cuánto se equivoca, razones para exigir en algunos casos corrección, cuando la equivocación es pequeña, y anulación cuando el error es craso.

De un primer informe al segundo hubo un error de 300 mil y más personas en los datos del Censo 2012 que, lamentablemente, le hicieron leer al Presidente. Éste, con sabiduría, declinó leer las cifras el 31 de julio porque iba a quedar mal parado.

Cuando la población de Cochabamba dista un 9% entre un dato y otro o la población de Warnes no ha crecido en 10 años o, finalmente los lecos pasen  de 350 a 9.000 habitantes, entonces los errores son grandes, en algunos casos, y muestran que algo falló.

El INE se equivocó y perdió credibilidad, porque de pronto ahora entran a la bolsa de interrogantes los datos buenos y también los malos.

Después de la lectura de datos, los portavoces del Censo 2012 intentaron aclarar algunos datos y terminaron enredándose más. El que se excusa se acusa, dicen los latinos.

También es lamentable que se haya politizado el tema o se hayan lanzado comentarios tan torpes y necios como aquel que señalaba: "Entonces los paceños se dedicaron a hacer hijos en seis meses para pasar en cifras a Santa Cruz". La expresión no la virtió un oligofrénico, sino una autoridad.

Un censo sirve más por los datos que por los números, es una fotografía en un momento dado. Y, ya hubo un error cuando algunos censados viajaron presurosos a sus comunidades de origen para no perder los ingresos municipales, de manera que la fotografía salió borrosa.

Días antes se corrió en la tarea de preparación de los encuestadores y se improvisó al personal en algunas áreas, de forma que el fotografo se movió en el momento de tomar la placa que salió borrosa.

Finalmente, en el revelado hubo problemas y la foto no salió bien, porque de los datos manuales a los datos técnicos hubo una apreciable diferencia.

Como un censo sirve más para el estudio, en base a los datos, y es un buen instrumento para que el Gobierno se aplique más en determinadas areas, a la hora de aplicar políticas definidas, es posible que esta fotografía le sirva poco.

Habrá que hacer algunos retoques a la fotografía, como por ejemplo hacer censos parciales en regiones donde hay marcada duda, mejorar la preparación de los encuestadores, pero por el momento hay que partir de los datos que se tienen para las cuestiones más importantes; no queda otra.
Ernesto Murillo Estrada




Ya pagarán la factura Hace mas de un año

Ni la advertencia de incrementar las multas en el Reglamento de Tránsito ni las campañas publicitarias pudieron persuadir a que los conductores imprudentes, en países vecinos, eviten el uso del celular mientras conducen.

En Bolivia no hay una disposición de esta naturaleza, aunque los agentes de tránsito reconvienen a algunos conductores, velando por la seguridad de éste y la de los peatones.

Esta mala y peligrosa costumbre afecta a todos. El otro día vi en Calacoto a un expresidente del país conducir mientras hablaba por celular; en otra oportunidad, la directora de un kínder hacía lo propio en su rauda marcha por Kantutani, ni hablar de las señoras que confían en su destreza en el volante. Seguramente, todos ellos dan clases de moral en sus círculos.

Como me gusta calcular todo, por ejemplo ver que la marcha de los gremialistas de hace un par de semanas no superaban las 12 mil personas, cuando mis colegas calculaban 50 mil o 100 mil, o la cantidad de vehículos que pasaba por la autopista en un día, para amargo sabor de la empresa que administraba ese punto; el otro día decidí contar cuántas personas manejaban mientras hablaban por celular; me puse en un punto de la avenida Bernardino Bilbao Rioja, que a la gente gusta llamar Kantutani, y conté en cinco minutos 17 imprudentes de ellos 10 eran mujeres y 7 varones. Qué lástima.

Las estadísticas de países vecinos señalan que la dependencia por el uso de celulares representa la tercera causa de accidentes de tránsito y el 11 por ciento de los incidentes automovilísticos con lesionados y pérdidas humanas ocurrieron porque alguien decidió atender su celular mientras conducía.

Es de suponer que muchas de esas llamadas eran prescindibles, pero para los diestros del volante eran imprescindibles, por ello siguen manejando, y muchos de ellos (los más insensatos) a gran velocidad.

Me pregunto si suspenderán esta peligrosa y mala costumbre cuando sufran algún percance. Tal vez sería mejor dejar de atender esa llamada o esperar en un lugar de estacionamiento para hablar con tranquilidad.

A veces la factura de la imprudencia es muy alta y hay que pagarla pese a nuestra voluntad contraria. Mejor prevenir.
Ernesto Murillo Estrada

Los 46 años de Erbol Hace mas de un año

Es difícil entender el termino comunicación, desprendido del término educación. El comunicador de hoy debe ser un tamiz casi perfecto para transmitir los valores que conducen al hombre a valores superiores.

“Debemos ser diferentes en todo, partiendo de la amabilidad a la hora de atender el teléfono”, decía al celebrar los 46 años de Erbol el director ejecutivo, Andrés Gómez. La expresión parece muy simple, pero se refiere a la base humana, a la conducta natural, al hecho que hay que resaltar como el saludo paceño a la hora de subir al minibús. Ese “buen día, buenas tarde”, no escuché en otras latitudes y debe ser el sello de los paceños, hoy y mañana.


La radio sigue siendo el elemento mágico en la comunicación que permite al oyente imaginar a la persona que está detrás del micrófono, sin importar si es alto, bajo, flaco, gordo, simpático o no muy agraciado; lo importante es el mensaje, lo que dice, lo que construye.


Educación Radiofónicas Bolivia nació el 18 de julio de 1967 con seis radios que llegaban a otras tantas provincias, hoy suman 172 emisoras en el país y sigue ampliando sus fronteras. “mejorar cualitativa y cuantitativamente, ese es el norte“, dice Gómez, quien no había nacido cuando Erbol empezó a caminar. Entonces, este medio tenía como meta la educación de adultos campesinos, además del desarrollo de las competencias personales de aprendizaje, estaba orientado a la puesta en práctica de comportamientos sociales que promovieran la transformación de las condiciones de vida y a obtener el bienestar personal, familiar y social.


El crecimiento obligó a capacitar a los miembros integrantes permanentemente, porque hoy se llega a los pueblos de habla aymara, quechua y guaraní. Es que en el área rural una radio es parte del equipaje diario, porque en el morral que se carga a la espalda entre la comida, algo de ropa y, por supuesto la radio portátil.


Erbol pelea con Sutatenza, la fabulosa red colombiana de radio, el espectro educacional, los orígenes de educar a través de la radio. Los que idearon este medio, entre ellos los visionarios Grebe e Iriarte, pensaron en educar y no en hacer dinero, pensaron en crecer con la gente y no engordar el bolsillo.


En ocasión del 46 aniversario vi a Cucho Aliaga con mucha nieve en los cabellos; él y su esposa vieron “gatear” a Erbol;  vi a los conductores actuales, Augusto Peña, Pedro Saúl Jemio,  Amalia Pando, Rafo Archondo y el resto de experimentados comunicadores, y también vi a los jóvenes, a los que piden paso y encuentran en el micrófono una oportunidad para transmitir valores, desde diversos ángulos. Intenté encontrar el común denominador en este abanico de comunicadores y no fue difícil: Esta gente tiene ganar de superarse todos los días, entonces no gana el locutor, sino el oyente y eso es suficiente, para un medio que sigue creciendo.

Ernesto Murillo Estrada

 

El singular paceño Hace mas de un año

La Paz de mis abuelos y mis padres ha cambiado tanto que, para retratarla, no encuentro el ángulo perfecto con el propósito de tomar la mejor imagen; por eso he decidido, en este 16 de Julio, quedarme en las expresiones que muestran al paceño por dentro.

“Espérame un ratito”, me han dicho decenas de veces y me quedé esperando cinco, diez y hasta 15 minutos;  a veces una hora, porque para mis amigos el reloj es prescindible.

“Está ahicito”, me han dicho las señoras vendedoras cuando pido una dirección exacta y de pronto me veo obligado a caminar varias cuadras sin éxito. No sé si me lo han dicho para ahorrarme la fatiga o ‘tomarme el pelo’.

Ahora está de moda el término “aprovechar” para bajarse del taxi, minibús o micro, de manera que el chofer debe detener la marcha para que el o la “aprovechadora”, baje del vehículo donde le dé la gana; generalmente es a media cuadra, en medio de vehículos o lo más cerca posible a su destino. También los choferes que no quieren llegar al final de la cuadra dicen de manera condescendiente: “pueden aprovechar”. Es que en ‘aprovechamiento’ cada vez vamos peor.

Don Jorge Canelas, a quien conocí en la redacción de un emergente medio de comunicación, solía decir “el aseo no es la mejor virtud del paceño”. La expresión es muy dura, aunque algo nos llega. Aplicaría esa expresión para la basura, porque todos nos quejamos, sin embargo echamos los papeles donde podemos, sacamos la basura a la hora que queremos y maldecimos al vecino por no ser ordenado con la basura que se la echa en cualquier esquina.

Los jóvenes también le han puesto su sello a La Paz y la ‘embellecen’ escribiendo cualquier tontería en la pared más impecable (Cfr. paredes de la Facultad de Arquitectura). En nombre del grafiti, cualquier mozalbete coloca su firma en la pared que se ocurra, otros remedan unos tres brochazos a lo Salvador Dali y muestran a sus compañeros su hazaña. En esta tarea de ensuciar las paredes, los del partido de Gobierno y los opositores han decidido ponerse en campaña, para mostrar quién escribe más y con mayores errores ortográficos.

Como hay pocos baños higiénicos y no tenemos la cultura de pedir el favor al dueño de una casa o un negocio, buscamos una esquina, una pared donde la oscuridad favorece, o simplemente humedecemos las llantas de nuestro coche o el ajeno. La mejor nota la obtenemos en la fiesta del Gran Poder o la Entrada Universitaria, donde orinar en vía pública es hasta ‘un gesto de hombría’.

Siguiendo el rico vocabulario paceño me encuentro con anglicanismos criollos en la zona sur y modismos muy paceños de San Francisco para arriba. Los primeros ya no dice amigo sino “my friend”, no esperan un momento sino hacen “lobby”, cuando no les gusta una idea te dicen que estás “crazy” y ahora ya no hay más gestos de sorpresa sino se escucha frecuentemente el “oh my god”, cuya expresión no busca nada de lo divino. Como parte de este nuevo vocabulario, los jóvenes han decidido acortar las palabras y ahora dicen “nos cheque”, “porfa”, “nola”, “celu”, “lice” y hasta a mi amigo carnicero lo tutean y le dicen “el carni”.

Prefiero aquellas expresiones muy nativas como el “sin más motivo”, que es una queja por haber perdido el tiempo o una ocasión. Me gusta el “ah yo no sé”, con el que la madre se refiere al niño o el amigo a su interlocutor, porque la frase significa que viene una tormenta y nadie podrá salvarlo; “el “aista el gol, aista el gol” antes del lanzamiento del córner es genial y muy particular. “El bien nomás está”, es un gesto de aprobación del amigo o la amiga para dar el visto bueno sobre el pretendiente. El “me han dicho”, se ha impuesto como rigurosa investigación, no hay más que agregar y se debe creer a pie juntillas; nadie pregunta: “y quién te ha dicho”.

Un capítulo aparte merece el término "estido", tan utilizado por nuestras cholitas, cuya interpretación va desde el "me he olvidado", pasando por el "me ha pasado una tontera", hasta el "me he quedado sin habla". Por tanto, "hay muchas formas de estirse".

Todos son “jefes”, desde el oficinista que quiere ganarse el aprecio de su autoridad o el comprador que quiere ser atendido antes. “Jefe voy a salir un cachito”, dice el oficinista y puede dar por hecho que el aludido diga “siga nomás”.

La expresión que me da mayor temor es “no se preocupe”, cada vez que tengo que hacer un trámite en La Paz, que equivale a someterse a una dura penitencia. “Las veces que me dijeron “no se preocupe”, empiezo a preocuparme o busco de inmediato un tramitador, porque sé que mi gestión no avanzará. Junto a esta expresión está de moda la respuesta de la secretaria: “el jefe ha viajado”, aunque éste haya salido a comerse una salteña a la esquina.

Pese a todo lo anotado, que es un ápice del rico vocabulario paceño, me gusta esta ciudad, amo esta geografía y agradezco a Dios por dejar que naciera en esta La Paz.
Ernesto Murillo Estrada.

Extrema se tangunt Hace mas de un año

Ningún extremo es bueno, menos en la educación de los niños y jóvenes. Es que hoy muchos parámetros están cambiando, pero sin razones de fondo.

A mi padre lo llamaron una vez a colegio para decirle: "su hijo es un macriado...". Menos mal que el asunto se zanjó con un buen tirón de orejas. Pero, como los tiempos han cambiado, a la hora de ser padre, también me llamaron en tal condición para decirme: "su hijo es hiperquinético".

Los casos eran parecidos, pero el lenguaje actual es un poco más rimbombante y la psicología ha penetrado donde a veces no conviene hacerlo.

Ahora resulta que dar tareas a los nños en vacaciones es malo, digno de sanción para el maestro, porque las vacaciones se han hecho para descansar...

Es cierto aquello, pero una cosa es descanso y otra cosa es llevar a la ociosidad. Me pareció muy mal que en vacaciones mis maestros de matemática y lenguaje me daban como tarea 500 ejercicios, 100 composiciones y más, de manera que prefería las clases regulares a las vacaciones. Para colmo de males no revisaban mi trabajo.

El otro extremo es no dar un solo ejercicio, una sola lectura, "porque hay que eliminar la cabeza de tanta maleza". Eso esta mal, porque ningún extremo es bueno o como dicen los latinos "extrema se tangunt".

Es triste escuchar reflexiones de padres de familia encaramados en asociaciones que satanizan a los maestros, porque éstos han dado algún trabajo en vacaciones para sus hijos, de manera que juran venganza. Basta escuchar tres o cuatro conceptos vertidos por ellos, para estar convencidos de que dichas personas no conocen un ápice de educación.

Lamentablemente, estas personas están soliviantadas por autoridades educativas que dan una pobre imagen a la hora de transmitir los conceptos pedagógicos.

Basta este concepto: Es triste ver que hay jóvenes que ya no hacen repaso porque creen encontrarlo todo en internet y se dedican a copiar de diferentes paginas de buscadores, lo que debería de investigarse, leerse y entender a conciencia.

Un buen trabajo para vacaciones sería revisar en internet algunos conceptos, datos históricos y hasta anécdotas que concurran al hecho educativo, de manera que los niños podrían estar sanamente ocupados.

Ni mil tareas, ni ninguna tarea; los extremistas no ayudan en la educación, porque se aprende en tiempo de clases y también vacaciones.
Ernesto Murillo Estrada

Y falló la lógica Hace mas de un año

Alguien lanzó las premisas y cada quien sacó su conclusión: Premisa mayor: el presidente Morales se apresuró en decir que acogería a Snowden si éste pidiera asilo; premisa menor: El avión de Morales está en Moscú en cuyo aeropuerto está Snowden; y llegó la conclusión: luego Morales retorna a su país y se lleva a Snowden.

Como silogismo vale, pero como realidad, no, porque vino el papelón, tras la determinación de algunos países europeos, que negaron el paso por su cielo del avión presidencial del Presidente de Bolivia o le cerraron el aeropuerto (colocando en riesgo su vida). Alguien decidió no seguir ese principio lógico (Austria), y obró con acierto.

Ahora vendrán las excusas, las explicaciones para señalar que no querían hacer, pero hicieron, y tratarán de quedar bien con Dios y con el diablo (Obama y Morales o Morales y Obama, como a cada quien plazca).

Ya Kant decía que la lógica surgió ya acabada de la mente de Aristóteles, y que no hubo, de Aristóteles en adelante, ningún progreso en lógica, y la prueba de que aún grandes filósofos pueden decir absurdos, muestra ello.

Es que la lógica es un buen instrumento para..., pero no hay que tomarla como ciencia indubitable. Esta rama de la filosofía es completamente general; no se refiere a ningún tipo de objeto en particular.

Este martes pasará a la historia como el día del examen de lógica con muchos reprobados y no hay peor cosa que dar explicaciones sobre los errores lógicos, porque la respuesta inmediata es: debes tener un poco de lógica a la hora de reflexionar.

El que lanzó las premisas lo hizo irresponsablemente. El que tomó las premisas como argumento científico fue más irresponsable aún y ahora debe excusarse o callarse.

El presidente Morales, como seguramente nunca habría creído en su vida fue tapa en los periódicos de todo el mundo y no por haber "metido la pata" o haber hecho un acto malo, sino porque fue víctima de hombres que entendieron a Aristóteles al revés.
Ernesto Murillo Estrada

El sistema preventivo Hace mas de un año

Tomando un café con mi amigo Pedro Portugal recordábamos hace una semana a la monja Fátima que se especializaba en dar sopapos y coscorrones a los niños de primero de primaria. Espero que goce de la gracia de Dios, aunque no creo que haya hecho méritos para ello.

En el otro ángulo de la educación está el extraordinario sistema preventivo de Don Bosco que tantas satisfacciones deparó a su creador y a los maestros que siguieron esta enseñanza.

Es previniendo que se evitan los males, es hablando que salen a relucir los problemas y es escuchando cómo el maestro se gana la confianza del joven que no tiene oportunidad de dialogar con sus progenitores.

Don Bosco conocía a sus muchachos porque compartía con ellos en los patios y horas de juego; sus seguidores (los salesianos) entendieron que la amistad estaba antes que el palo y la amonestación precedía al castigo.

Escuché hablar con sabiduría a un comandante de la Policía en Santa Cruz, quien pedía atacar las causas y no fijarse en las consecuencias, a la hora hora de tratar el tema de la Seguridad Ciudadana.

Más escuelas, mejores pedagogos, mayor orientación a los padres más diálogo con los jóvenes, menos cárceles y menos policías, sería la conclusión; pero este objetivo se parece al "noble salvaje" buscado por Rousseau.

Al final de la Cumbre en Sucre, se decidió dar una mayor apoyo logístico y económico a la Policía, implantar mayores controles contra la deluncuencia y cosas por el estilo.

Los padres nos quejamos de la macdonalización del mundo y poco hacemos para cambiar, salvo criticar, porque tenemos poco tiempo para dialogar y escuchar a nuestros hijoso semejantes.

Los maestros parecen haber olvidado que a través de las clases, del uso de las tecnologías, del canto, la música, el deporte, el baile y las salidas a la naturaleza se educa tanto o más que a través de un libro.

El Comandante de la Policía, Alberto Aracena, anunció que tomarán tests psicosociales a los miembros de la entidad verde olivo. Seguramente se encontrará con personas violentas, ávidas de dinero y que no han recibido muchos valores en casa y en la escuela. También se encontrará con personas que buscan la superación del otro y entendieron que su profesión es un servicio.

La Seguridad Ciudadana no es una tarea del Policía, la autoridad o el Gobierno, sino de todos los que en cada episodio de vida ayudamos a la violencia con el insulto, la intolerancia y el individualismo.

Los hombres violentos salen de los hogares violentos, de los hogares fracturados, de los ambientes donde se respira la intolerancia, razón demás para crear muchas escuelas de padres, donde podamos aprender de los errores del otro y tmar el mejor camino para buscar el acierto.

Transmitir valores no es fácil porque nuestro lenguaje está cargado de violencia y agresividad, como las frases que escuché hace pocas horas de labios de uno de nuestros gobernantes.

Prevenir y no castigar, anticiparse a la violencia y transmitir estos mensajes a traves de los medios de comunicación, escuelas y entidades de enseñanza es una necesidad. El sistema preventivo está más vigente que nunca.
Ernesto Murillo Estrada






Los dueños de las vías Hace mas de un año

Los dueños de las vías y de las calles condenan al resto al papel del inquilino, a la paciencia y a mascullar la bronca entre dientes.

El que quiera ir con su vehículo por las calles Pedro de la Gasca, Eloy Salmón y adyacentes o por la zona de La Cancha en Cochabamba, debe estar supeditado al dueño de la tienda que saca sus cajones, fierros y  cartones, porque han convertido las calles en su propidad; al dueño de un enorme camión que decide cargar o descargar su mercadería a la hora que le plazca, y, por si fuera poco, al propietario del taxi que detiene su marcha ante cualquier pedido de un cliente, en medio de la calle.

El que protesta por esta falta de respeto, debe estar preparado para recibir un insulto de corte menor y una artillería de improperios si el reclamo es más vehemente.

El accidente y posterior incendio de un camión cisterna en las proximidades de la localidad de Desaguadero, es una muestra de ello. Los danzarines de aquel lugar creyeron que se baila mejor en plena carretera, que alguien tiene que verlos, porque en caso contrario es vano el esfuerzo de haberse colocado ese traje. Si para conseguir este objetivo hay que paralizar el tráfico una hora, pues paciencia.

Muy sueltos de cuerpo, el preste en cuestión y los bailarines, quienes extraviaron en algún momento el sentido de culpa, señalaron que ellos ya se habían alejado de la vía cuando ocurrió la explosión, por lo tanto nada tenían que ver en la tragedia.

Los bailarines en vía pública tienen que saber que si ellos están de fiesta, otros están trabajando, que si ellos disfrutan, otros necesitan apurar el paso porque deben lleva a casa el pan del día, que si quieren ostentar sus pasos, trajes y bebidas, lo pueden hacer tranquilamente en el local que contrataron.

Al menos media decena de veces escuché al alcalde paceño hablar sobre esta obstrucción al peatón, pero no se le ha movido un pelo. Los comerciantes, transportistas y taxistas son dueños de algunas calles en las que se estacionan en ambos lados de la calle y dejan una sola hilera para el paso de los otros vehículos.

Ante esta impasibilidad de las autoridades, los vecinos, que quieran caminar por la acera y no la calzada, deberían tener el derecho de caminar pisando cajones y mercaderías, porque no pueden disputarse más la calle con los vehículos.

La experiencia desagradable de Desaguadero, con una decena de víctimas debe servirnos de lección a todos para respetar al otro y no creernos que somos dueños de las calles y carreteras.
Ernesto Murillo Estrada


No más de 200 gladiadores Hace mas de un año

Cobran 2.000 ó un poco más, pero los excombatientes de la Guerra del Chaco no deben llegar a 200; la mayoría de ellos viviendo los últimos días de una existencia, no siempre bien reconocida.

Gracias a ellos tenemos Campo Margarita, otros puntos petroleros, los bonos, los sueldos altos para los llamados "productivos", y sueldos aceptables para los no productivos.

Gracias a ellos muchos gobernantes de ayer y de hoy han ingresado al olimpo de los semidioses y pontifican sus virtudes, olvidando que sin la herencia recogida, habrían estado administrado la miseria y no les agradaría estar en el área política.

Es muy fácil hacer cuentas para señalar que el menor de los sobrevivientes tiene 95 años y si dice que tiene menos es que se sumó al grupo de los que cuentan fábulas.

Mi padre que fue a esa arena candente y se marchó de este mundo hace 12 años, me explicó la razón por la que cobran más de los que en realidad fueron a la guerra. "Sencillo, en 1952 quedaron algunos  heridos y dañados de la revolución del MNR; entonces, el  presidente Paz Estenssoro los unió a nuestro grupo y aparecieron centenas. Eres periodista; por qué no investigas", me espetó.

Pero si algunos cobran sin merecerlo y cuentan fábulas de un episodio que no vivieron, allá ellos. El tema de reflexión no es este sino el otro, el de una renovada historia.

Es que estamos acostumbrados a fustigarnos. A los nacidos en esta tierra nos gusta hablar de las derrotas, de nuestros problemas y de nuestras limitaciones, más que de nuestros éxitos, que los hemos tenido y los seguiremos teniendo.

No es evidente que en la Guerra del Chaco se perdió, todo lo contrario; se conservó el sector más rico en petróleo, se ganó la atención hacia un sector del país olvidado, se entendió que el país también puede salir hacia el Atlántico y, lo más importante, es que se conservaron muchas vidas.

Paraguay ganó una parte del territorio, pero perdió en muchas áreas cuyas consecuencias las paga hasta ahora. Soy partidario de empezar a releer nuestra historia, 78 años después del armisticio y ser más justos a la hora de enseñar la historia a nuestros niños.

Pongo en mi vieja grabadora un bolero de caballería, no para lamentarme, ni mirar al retrovisor con tristeza, sino para rendir un justo homenaje a los 200 gladiadores que quedan, a quienes nunca les reconocieron con justicia.
Ernesto Murillo Estrada

'Chapó' por esos dirigentes Hace mas de un año

Puede uno no comulgar con la ideología de una persona, ello no quita que se aprecie alguna actitud digna de elogio.

Los franceses lo dicen con una sola expresión: ¡chaupeau! (chapó), que es quitarse el sombrero para hacer honor a un persona.

Los de habla hispana decimos: 'me saco el sombrero' por Juan, Pedro ... y luego mencionamos un acto noble que difícilmente lo haríamos. Pero, como somos mezquinos en el lenguaje solemos decir: 'no es santo de mi devoción, pero hizo bien...'.

Hace más o menos una década me encontraba frente a una de las ventanillas del estadio Hernando Siles, donde recibían su sueldo los maestros. Llovía copiosamente y había una fila de diez personas; en ese momento llegó la líder sindical del magisterio y le ofrecieron el primer lugar, ella rechazó el favor. Entonces le ofrecieron un paraguas, y también rechazó el favor; esperó su turno, recabó su papeleta y se marchó. Me dejó pensativo y dije en mi interior: 'chapó'.

Ayer, su compañero de faenas y marchas anunció que "no van a gemir ante el Gobierno y no tienen por qué suplicar que les repongan lo que les quitaron", de manera que, con los ahorrado a lo largo de meses, compensarán un 50% del descuento que ordenó el Gobierno a su sector.

"El dinero sale de los ahorros y de haber cuidado el  último centavo de los ingresos, ese monto no tiene que ir a parar al bolsillo del dirigente", acotó y no me quedó más que decir 'chapó'.

Me queda el convencimiento que los valores  no pertenecen a una religión, ni a una escuela del pensamiento, menos a una línea política, sino a seres privilegiados que pìensan en los otros; obran como sugiere el filósofo Kant en su Crítica de la razón práctica, apelan "al deber por el deber". No esperan aplausos, no van a la plaza para que los mimen, ni necesitan discursos. A estos hombres les digo: 'chapó.

Frente al mismo caso, el dirigente máximo de los obreros, no dijo esta boca es mía. No abogó por los salubristas y maestros que reclaman el descuento; él está contento con su salario mensual de Bs 23 mil, a él no le interesa que le digan: 'chjapó'.
Ernesto Murillo Estrada


Un enfermo, muchos médicos Hace mas de un año

A este enfermo le han detectado muchos males, le han pronosticado vida corta, pero ninguno de los médicos se anima a tomarle una radiografía.

Cuando se habla de fútbol todos creen tener la razón, así lo constaté en varias mesas de redacción. Hasta la señora que no ha ido nunca al fútbol, y ha escuchado cientos de maldiciones y jaculatorias de labios del esposo, dice que Azkargorta es un gil o que es el único mesías capaz de sanar al enfermo.

Por supuesto que nuestro último médico (Azkargorta) al ver al enfermo se frotó las manos, dijo que el enfermo (léase fútbol) tenía un aspecto saludable y era cuestión de darle unas cuantas pócimas pero, pasado el tiempo, tiene un aspecto cada vez más cadavérico.

Una autoridad de Estado, que seguramente no gusta de patear el balón dijo que "hay que cambiar a todos". Quienes más le dan cuerda al asunto son los periodistas que antes de cada compromiso de la selección ponen la música 'Viva mi patria Bolivia', para luego largar una sarta de incoherencias; al finalizar el partido son los primeros en hablar mal del enfermo frente a su lecho.

Azkargorta constató que el grupo que tenía en 1994 no es igual al actual, porque están en juego otras variables: talento, preparación, ganas, tipos de torneo y circunstancias.

Basta citar dos factores advertidos en el partido frente a Venezuela. Primero, en los saques de costado, nuestros jugadores tardan 10 a 15 segundos en partidos internacionales, hasta un minuto en el torneo local, tiempo suficiente para que Venezuela nos obstruyera todos los caminos; segundo, en los tiros de esquina dependemos de un jugador, de manera que hasta que Ruddy Cardozo vaya a ejecutar el córner pasan 20 y hasta 30 segundos, tiempo suficiente para que el rival acomode sus líneas. En el tiro de esquina a favor de Venezuela y, aprovechando que Raldes estaba fuera del terreno, nos tomaron desprevenidos, apuraron la ejecución y nos marcaron el gol.

Podría citar 50 casos, pero este no es el tema, porque el problema central es qué hacer con el enfermo que tiene como tres decenas de síntomas, cada vez más complicados.

Los médicos son los que conocen más nuestro fútbol: los técnicos. Éstos tienen que ser menos demagogos y más prácticos, por lo tanto deben prepararse mejor.

Los directivos tienen que dejarse de pamplinas y hablar del fútbol en serio y copiar lo que se hace en Venezuela y Chile, por ejemplo, aunque con limitaciones económicas, para ello requieren apoyo estatal y no las zancadillas del servicio de Impuestos. Un añadido, al menos una decena de dirigentes, que ya han disfrutado del fútbol debe marcharse a casa.

El enfermo debe dejarse atender. No es que nuestros jóvenes no tienen talento, lo que ocurre es que no son profesionales, no se cuidan, muchos tienen las noches largas y van a los entrenamientos con los ojos como si hubiesen hecho guardia en las puertas del infierno.

Tenemos que trabajar con lo que tenemos. Si nuestro médico está muy viejito y renegón, pues traigamos un médico más joven, pero más exigente.

Los dirigentes deben programar torneos más serios, competitivos y sin intermediarios mañudos que quieren ganar puntos en mesa. Para ello requerimos de árbitros profesionales que no favorezcan al dueño de casa o al club grande.

Pero el trabajo principal está en manos del propio enfermo, los actuales jugadores del fútbol profesional que en casos de indisciplina deben ser sancionados ejemplarmente, porque ganan 10 ó 20 casos m hacer méritos para ganar ese sueldo.

Menos mimos y más trabajo debería ser el lema y para ello, al lado de técnicos se requiere formadores.

Ernesto Murillo Estrada


Una profesión productiva Hace mas de un año

No debe ser fácil impartir clases en este siglo, porque los niños de hoy no son los de antes (sumisos, reverentes más o menos callados y algo temerosos); los del presente son locuaces, contestarios, hiperquenéticos y algunos parecen haber perdido el sentido de culpa.

Mis profesores tenían casi siempre la última palabra en clases, hoy los niños, gracias a la red internet y los medios de comunicación van a clases con una mochila de conocimientos y experiencias al colegio, de manera que el maestro deberá ser más hábil en la relación con sus discípulos y dialogar más que impartir clases.

La tiza ha cedido paso al marcador, cuando no al power point, las evaluaciones miden ahora factores que antes estaban pospuestos; en los colegios fiscales actúan las juntas escolares y han cambiado tantas cosas que pìenso que enseñar no es cosa fácil.

Lo que no ha cambiado es la demanda salarial de los maestros que se sentían mal remunerados ayer y se sienten mal remunerados hoy, porque el rol que deben cumplir les obliga a ir bien presentados a impartir sus clases, comprar libros, actualizarse y cumplir con las horas de preparación.

He visto a muchos maestros que en su tiempo libre cumplen la tarea de taxistas, que tiene que correr del colegio particular al fiscal para ganar unos pesos más o que se dedican al comercio u otras actividades.

Como padres de familia, tienen que cumplir también esa área de responsabilidad y los hijos tiene que entender que el papá o mamá maestro apenas tienen tiempo para hablar con ellos, decirles que les quieren, o prestarles atención a sus necesidades.

Los he visto en las marchas, los veo en las calles y me duele el alma, porque quisiera ver el rostro sonriente de quien me ha emnseñado las primeras letras, de quien me ha enseñado los valores y principios que hoy los defiendo a rajatabla o simplemente del que me enseño a distinguir el bien del mal.

En nombre de todos esos buenos seres, muchos de los cuales han partido de este mundo, quier agradecer al maestro en su día, porque juegan un papel decisivo en la sociedad, aunque los gobernantes les digan que no son 'productivos'.

Ernesto Murillo Estrada


Diálogo de prepotentes Hace mas de un año

Ambos abusan y hacen alarde de su poder. Los choferes no solo guardaron sus vehículos en los garajes, sino que bloquearon las principales arterias. En la otra esquina, como ocurre en el boxeo, el alcalde Luis Revilla se acaricia los guantes, está convencido de que tiene un buen punch y derribará a sus oponentes. En el centro está la población, cansada de protestas, paros, dinamitazos y bloqueos.

Los prepotentes no hablan, no se miran y no abusan del oponente, sino del que está en el medio, de la población que recibe los golpes de izquierda y derecha.

El Alcalde no viaje en minibús ni en un colectivo antiguo, no conoce de las penurias de viajar una hora desde la zona Sur o desde El Alto, no vive estas incomodidades, porque llega a su fuente de trabajo en su vehículo particular o del municipio.

Los choferes, excepto pocas personas, no conocen la palabra piedad, despellejan al usuario a su antojo, le pueden cobrar 10 bolivianos por llevarlo tres cuadras, son maleducados y viven de la oportunidad para esquilmar al usuario.

El problema no es de cincuenta centavos ni de un tramo más pequeño que otro, sino estructural, de buen servicio y en beneficio de la ciudadanía.

Los choferes han entendido bien que aliándose al Gobierno de turno les va de maravilla, de manera que cuando bloquean las calles, la Policía les hace un guiño y mira impasible. ¿De qué le sirve a la población unos policías que no hacen respetar su derechos?

El Alcalde parece equivocar el paso porque ha ingresado en el área de los prepotentes, sin saber que no es él quien recibe los golpes, sino la población. "No voy a dialogar en esas condiciones", dijo una y otra vez en tono cada vez más alto.

Está claro que mientras todos los productos han subido en los últimos 14 años, el precio de los pasajes en el área urbana se ha mantenido y habrá que buscar una compensación razonable.

Es cuestión de centavos y de sano diálogo. Ahora, se trata de sentar un escarmiento a los abusivos, especialmente a los taxistas que sacan provecho de la necesidad de los usuarios, a los radiotaxistas que ya han subido dos bolivianos la tarifa y tienen el cinismo de querer más por tramos pequeños. Se trata de normar esta cuestión.

Tal vez con la incorporación de mil buses de transporte masivo que hagan recorridos de punta a punta, se eliminen los abusos de los prepotentes.
Ernesto Murillo Estrada

En nombre del graffiti Hace mas de un año

A mi paciente vecino, que tiene su casa en una esquina, lo han tomado por tonto porque en los últimos cinco años ha pintado al menos diez veces la fachada de su morada. Otras tantas veces le han pintado inscripciones y una especie de firma que ha ido ganando espacio en varias fachadas del barrio.

Los vándalos actúan en la noche, estampan su sello hasta en las señales de tránsito en Kantutani, creen que hacen arte callejero o son genios dibujantes, que expresan su arte en murallas ajenas, sin ningún permiso.

En mi trajín diario veo simples garabatos sin sentido, producto de almas ociosas, que solo causan daño a la propiedad privada y ensucian la imagen de la ciudad, a la que pintarrajean sin ningún motivo, posiblemente para mostrar el descontento que llevan encima como una mochila incómoda que quieren descargarla, o tienen el simple deseo de divertirse rayando perniciosamente los muros.

Los defensores de los graffitis y de los Picasso urbanos, quienes señalan que el graffiti es un arte de expresión liberal, en las manos de personas creativas, callan en siete idiomas, cuando la inscripción aparece en su casa; entonces modifican su concepto.

Menos mal que se llamó a descanso un político que defendía al partido gobernante colocando una serie de inscripciones que, a su juicio, eran creativas y razonables, olvidando que estaba dañando la propiedad ajena.

Una ciudad limpia y ordenada empieza fijando espacios, colocando límites y defendiendo la propiedad privada, lo que implica sanciones para los infractores y los que arruinan el ornato público.

“Somos los artistas del spray”, argumentó un muchacho a quien sorprendí colocando una inscripción particular en una calle oscura. Cuando le pregunté si no era mejor pintar en un lugar expresamente otorgada por la comuna me respondió: “es que ya no abrís chiste”.

Cuando la inscripción se la hace en un monumento, parque o escenario deportivo, la comuna tiene que actuar de inmediato para conservar el ornato, lo que implica reducir drásticamente el dinero proveniente de los impuestos. Fondos que pudieron ser usados para las escuelas, parques y otros arreglos de la comunidad, son usados para la limpieza del graffiti.
Ernesto Murillo Estrada   

La misma madre Hace mas de un año

Los escenarios cambian, pero el guión continúa. El rol de madre se lo ha otorgado la naturaleza, no la sociedad. Se es madre por un grito interno, por un imperio sobrenatural que obliga a este ser a proteger al niño, a la familia y a los seres que crecen a su lado.

Hoy la sociedad obliga a las madres a llevar el dinero que el marido o la pareja no puede llevar a casa. Hoy la sociedad le ha recortado las horas para compartir con los seres queridos y debe dividir el tiempo y restar las horas al cansancio.

La madre trabaja por necesidad de supervivencia, por querer lo mejor para sus familias; aún muchas veces a costa de su salud e integridad física; posterga sus inclinaciones personales por el bien familiar y no levanta esta bandera como símbolo de sacrificio.

La “madre mañanera”, se levanta a las cuatro de la mañana esperando vender sus productos. La “madre obrera” despierta una o dos horas antes que el marido para dejar listos a los niños y prepara el desayuno al cónyuge. La “madre oficinista” corre por las calles para compensar el tiempo perdido en los menesteres de casa. La “madre comerciante”, duerme al lado de sus productos a la espera de la voz mesiánica que le saque de su tristeza al comprarle un producto. Así, se podrían seguir con decenas de ejemplos edificantes.

Han cambiado los roles en nuestra sociedad moderna; quedan pocas madres que se dedican sólo al cuidado de los niños y menesteres de casa, son muchas más las que disputan con el varón una fuente de trabajo haciendo el trabajo del albañil, barrendera, taxista…

Pese a los cambios de la sociedad, el guión de madre es el mismo que advertimos en nuestra madre, en nuestra esposa y en nuestra hija. Es admirable su tarea, pero no envidiable, es digno de elogio, pero difícil de imitar.

Para colmo de males, la sociedad le cuelga una serie de tareas obligatorias a cumplir, de manera que en muchas madres se desarrolla el grado de culpabilidad “por no preparar un desayuno completo a los hijos” y en lugar de ello dar dinero para que se compre en la escuela. Pesa sobre ellas esas características de sacrificio, abnegación, devoción y sufrimiento que son las bases del arquetipo que le construyó la sociedad.

A esta madre boliviana a la que festejamos el 27 de mayo, el respeto primero y el cariño en este día en el que el ser humano trata de compensar lo impagable.
Ernesto Murillo Estrada



Una noticia tardía Hace mas de un año

Ayer visité la tumba de mi padre y aproveché la ocasión para contarle que el Presidente había dispuesto aumentarle su sueldo a Bs. 4.000. No le habrá causado mucha gracia la información, porque como diría el relator deportivo: “a esta altura del partido le sirve de nada”.

Los verdaderos excombatientes de las arenas del Chaco, quienes aún están en este lado del mundo, no deben pasar del centenar, porque el menor de ellos tendrá por los 98 años y es simple hacer las cuentas para no entrar en error.

Mi interlocutor pasó el charco de la vida hace 13 años y por entonces el salario que le otorgaban tenía el carácter simbólico, pero él no se quejaba por esta dádiva, porque había crecido con la herramienta del trabajo, lo que le ahorró de privaciones y tuvo el cuidado de entregar su mejor esfuerzo en la formación de sus hijos.

Se quejaba el buen hombre de los que eran poco laboriosos, de los que vivían a costa del Estado y de los gobernantes en general, porque le habían decepcionado los de esta vereda y los de enfrente.

Se ahorró la bronca de ver cómo el fruto de su esfuerzo en aquellas arenas sin agua y la muerte de su hermano y amigos, es hoy cosechado por los llamados “productivos”, cuéntese entre ellos a secretarias y gente que trabaja en YPFB o las minas. Para mal de males, ninguno de sus hijos se alineó entre los productivos.

Tal vez le habría gustado que ese dinero hubiese ido en beneficio de quienes, pese a su fatiga diaria no tuvieron suerte en la vida y viven en condiciones precarias, de los profesionales que se consagran a su trabajo y de los generosos que piensan primero en los otros y luego en primera persona.

Mi padre partió a mejor vida, feliz de haber ido al Chaco sin esperar recompensa. Se le humedecían los ojos a la hora de remeorar la frase de Manuel Marzana cuando le preguntaron por qué había aguantado tanto en Boquerón: “solo hice lo que tenía que hacer”. No quiso ser “izquierdista” (los que se disparaban en los pies o en las manos para volver a las ciudades), tampoco quiso ser omiso (ocultarse en la ciudad y seguir sus estudios en la ciudad mientras el resto combatía en Villamontes, Picuiba, Cañada Strongest, Boquerón) y se emocionaba al escuchar los boleros de caballería.

Si Herodoto decía que la historia la cuentan los vencedores, hoy podemos decir que la historia la cuentan los que se turnan en el poder. Por eso, al colocar unas cuantas flores en su tumba, me arrepentí de contarle semejante buena nueva.
Ernesto Murillo Estrada