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Blog de Emebol

La cooptación

El genial precursor del olimpismo: el Barón de Coubertin, tras haber convencido con su idea de realizar los Primeros Juegos Olímpicos de la modernidad a 14 países, que asistieron a la primera cita, apeló a un sistema para evitar injerencias en el olimpismo al que se conoce como cooptación.

El padre del olimpismo lanzó este principio porque quería independencia de los poderes políticos y económicos, con el único propósito que los principios deportivos no sucumbieran ante tendencias, pensamientos oscuros y personas mezquinas. En otras palabras, Coubertin no quería intromisión en el deporte.

 La cooptación es un sistema de integración de cuerpos colegiados, según el cual los nuevos miembros a incorporar son elegidos por los miembros que ya están en funciones. De esta manera se evitaba a que cada país enviara a un representante o se eligiera a alguien por voto interesado o político.

Amparado en este solemne principio, el Comité Olímpico Internacional (COI), la (FIFA) y otros organismo deportivos postularon la independencia de sus acciones, para preservar al deporte con los altos valores con que había sido creado.

Qué lejos estaba el Barón de Coubertin, en aquel lejano 1896, que ese instrumento iba a ser villanizado, que gente angurrienta, carente de valores y enfermos por el dinero, se apoderarían de estas instituciones para llenarse los bolsillos en nombre de la independencia del deporte.

La cooptación era un sistema para hombre libres y altruistas, no para villanos. Justamente Cobertin no quería la injerencia de villanos, pero ello sucedió con el paso de los años.

Es probable que los dirigentes de la Conmebol y la FIFA no hayan leído estos principios y, si lo han hecho, no han podido entender el espíritu de lo leído, aunque han utilizado el sistema para lucro propio.

Cuando se habla de independencia no es para tapar la corruptela, no es  el argumento para que los amigos auxilien a los que han sido sorprendidos en delito y no responden por el desorden económico causado.

En el supuesto caso que los que ahora gozan de la inmunidad e impunidad, logren un castigo para el fútbol boliviano, no sería mala idea alejarse de esa podredumbre llamada Conmebol y FIFA, que no ha hecho nada hasta el momento para lavar su imagen, porque han creído que el silencio y el tiempo borran el delito.

Habría que sumar al delito de que se los acusa, el deseo de atentar contra el principio básico de hacer deporte al que tiene derecho cualquier joven, al pedir que se suspenda al fútbol boliviano. En el manotazo del ahogado quieren llevarse otras víctimas.

Los actuales dirigentes ahora enjuiciados llegan a esta "salvajada mental", porque temen rendir cuentas del dinero destinado a los jóvenes, que ha sido secuestrado y no quieren decir el destino que siguió el dinero recibido.

Evidentemente, los altos cargos del deporte han sido ocupados por gente sin valores, escuela ni vergüenza, que han convertido la dirigencia en profesión y el fácil lucro en una forma de vida.

Ernesto Murillo Estrada

 

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