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Blog de Emebol

Suman para restar

Ahora es el turno de Manaco y ojalá se encuentre una solución duradera,  sensata y favorable para trabajadores e inversores, lejos de las amenazas que acechan y terminan siendo un arma boomerang.

No son tiempos buenos para la industria textil y los calzados porque la competencia es desleal y la presión del Estado asfixia a varias industrias. Es desleal porque no se puede competir con el contrabando que no paga impuestos y tampoco tiene que pensar en los sueldos de los trabajadores. No se puede competir con monstruos internacionales que abaratan los costos. Los zapatos chinos, brasileños, argentinos y chilenos dejan tambaleante a la industria nacional; en muchos casos son más baratos, aunque no sean tan buenos.

Lejos están los días en los que Manaco era "símbolo de calidad", un calzado de lujo y que se compraba en tiendas muy presentables, superando a muchos productos de la línea que llegaban de los países vecinos.

El ingreso de productos chinos salta a la visa. Inunda el mercado nacional con calzados, telas, ropa, juguetes y otras manufacturas. China se ha convertido en una verdadera fábrica global, es una insaciable economía que compra materias primas, energía, alimentos, en general, materia prima e insumos, pero devuelve al mundo productos con alto valor agregado, productos manufacturados.

En la gestión 2013, las importaciones de productos chinos fueron tres veces más que las exportaciones bolivianas a ese país, causando un déficit para Bolivia de 845 millones de dólares, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior y esta cifra se incrementó el año pasado.

En esas condiciones de desigualdad trabaja Manaco que ve la forma de abaratar sus costos y mantener la fuente de trabajo para medio millar de trabajadores, en tiempos en que los términos empresario, derechista y colonial, entre tantos otros, son malos palabras y de pronto contrabandista es una buena palabra.

Los obreros, el Ministro de Trabajo, el Comité Cívico de Cochabamba, los fabriles y más se suman al problema, pero no buscan soluciones. Hablan de nacionalizar la empresa, cuando tienen como referente inmediato lo que pasa con Enatex y Punto Blanco.

Parece que nos gusta el conflicto y desdeñamos las soluciones. Luego viene el periodo de llanto, arrepentimiento y búsqueda de culpables. El propio Ministro de Trabajo se dio cuenta del tamaño del problema y es que puede cerrarse la empresa, aunque con su actitud no favoreció a la solución del entuerto, porque salió de su papel de árbitro y sin haber conseguido su objetivo.

No aparece la voz de la solución y los ejecutivos de Manaco parecen esperar el desenlace para tomar una decisión, que ojalá no deje sin fuente de trabajo a decenas. Este es el claro ejemplo de que las huelgas son muchas veces las soluciones menos aconsejables.

Ernesto Murillo Estrada

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