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Blog de Emebol

Obras megalománicas

Cuando un día le pregunté a don José Gamarra Zorrilla (expresidente del Comité Olímpico Boliviano), a quién se le ocurrió construir la piscina de Alto Obrajes con un parecido a la piscina de Múnich, me contesto confidencialmente que fue idea de un periodista deportivo de la época (1976) y que se invirtió "mucho dinero".

Hasta ahora, ese escenario, no cumple su función porque se hizo demasiada inversión para casi ningún uso, debido a que en el sistema de calefacción se gasta una fortuna y probaron todos los sistemas.

Años más tarde al ver la preciosa obra en Sucre (me refiero al coliseo) construida con motivo de los Juegos Bolivarianos, constate cómo estaba subutilizada, porque la promesa de convertirla en un Centro de Alto Rendimiento, fue solo una buena idea; hoy los funcionarios, pelean defendiendo la gran obra, no por mantener el escenario en buenas condiciones, sino por su sueldo.

El afán de hacer grandes obras para el deporte, nace generalmente de falsas constataciones, creyendo que mientras más grandes sean las infraestructura, el correlato inmediato será; mejor deporte; y, lamentablemente, no es así.

Ahora al Presidente se le ocurrió construir un estadio en el valle, con motivo de los Juegos Odesur, con capacidad para 60 mil personas, que, seguramente se llenará una vez al año, si es que Bolívar o The Strongest van bien en el torneo y lo propio sucede con Wilstermann.

Lamentablemente, nadie le dice al Jefe de Estado, que esas buenans intenciones no son prioritarias, que muchas de estas construcciones, incluyo velódromo de Alto Irpavi, las moles de cemento que mando construir "Chito" Valle  en Alto Obrajes, cuando era Prefecto, el proyecto del picadero en Punata y más son obras faraónicas, bonitas, megalománicas, diría Alcides Arguedas (me gusta la expresión), pero se quedan como grandes moles de cemento, cuesta mantenerlas, no eleva el rendimiento deportivo y sería bueno invertir en otro factor deportivo, por ejemplo en el estímulo a los talentosos.

Cuando fui a los Juegos de Atlanta, en 1994, me quedé estupefacto al comprobar que cionco días después de haver concluido las competencias de ciclismo desmontaban el velódromo. "Ahorramos más así, que manteniendo esa infraestructura", me contestó uno de los organizadores.

Los asesores del Presidente en el marco deportivo (Tito Montaño, Carlos Borja, Mercelo Ortubé, el periodista deportivo que está cerca de él), tienen miedo decirle, "no está bien lo que quiere hacer".

Basta hacer una inspección sociológica simple para darnos cuenta que nuestros jóvenes no tienen cultura deportiva, viven frente a su celular operando los botones, se suben a los vehículos y se sientan para clavar la mirada en el aparato, caminan en las calles para comunicarse vía twitter y en su empeño, chocan con las personas, les importa un maní que un auto les impacte o que por su lado haya pasado un familiar: Son los autistas del siglo XXI: Otros prefieren los jueves y viernes de soltero, las fiestas, la musica chicha y las canciones a todo volumen.

No hay cultura deportiva.

Hace tres días fui al coliseo de la calle México para presenciar los encuentros de basquetbol; en las graderías estaban cinco personas, seguramente tres de ellas eran familiares, en un escenario con capacidad para 5.000 personas.

A los dirigentes no les interesa el desarrollo del deporte, solo ven cuánto pueden favorecerse, por lo tanto, ninguno de ellos va a decirle al Presidente: No está bien lo que intenta hacer.

Si al político Carlos Romero, ahora presidente de Sport Boys, le vino un soponcio al constatar el estado del fútbol profesional, seguramente si indaga deporte por deporte cómo y en qué condiciones se trabaja, le viene un ataque fulminante y pasa a mejor vida.

Más que una ley del deporte (una buena copia de aquí y de allá), que recibió críticas y el ministro Montaño quedó mal parado, porque tiene un concepto "mosaico" de la ley, es decir punitivo, se necesita un buen proyecto que incentive a todo el deporte y ello requiere un buen análisis sociológico del tema deportivo.

No es lo más aconsejable decir siempre "si jefe", a veces es bueno sugerir a las personas que tienen la decisión en la mano, el camino mejor para llegar al objetivo. El objetivo no es organizar los Juegos Odesur, el objetivo es mejorar el deporte boliviano que es el furgón de cola en América.

Ernesto Murillo Estrada

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